MARJORIE DELGADO

No habla con cadencia andina, pero si escuchas que dice“¡uy!” , que habla de “usted”, que se le sale un “toche”, es porque nació en San Cristóbal, una ciudad en la que poco se habla de periodismo cultural, excepto en los salones de la Universidad de Los Andes, donde se graduó. Aún le quedaban seminarios por ver en el último año de la carrera, cuando se infiltró en El Nacional. Tanta fue la perorata que le dio a una de sus jefas que se coló como pasante “todera” de las páginas de Cultura y Espectáculos, donde está desde entonces (con un paréntesis de un año para hacer una tesis sobre el culto a los Santos Malandros desde la perspectiva de los imaginarios de los barrios populares caraqueños y para escribir en el aún no resucitado semanario de periodismo urbano llamado En Caracas).En El Nacional es responsable de la cobertura de la fuente de Artes Visuales y, de vez en cuando, se presta para escribir de música, de políticas culturales y de lo que venga.

Por MARJORIE DELGADO: