Quiénes somos

Ese parto de febrero de 2007 no fue doloroso. Las contracciones habían sido lentas durante ese par de años previos que respiramos con serenidad y mucha ilusión: una idea vieja que fue tomando forma y se convirtió en proyecto; un proyecto que tomó forma y se convirtió en revista. Tres amigas del alma que se hicieron socias y otros amigos entrañables que con la misma fe acompañaron el evento: dimos a luz ese muchacho que se llama Marcapasos, con la intuición de unas madres y la inocencia de unas principiantes. Lo sostuvimos en las manos por primera vez allí en los talleres de Gráficas Acea (la imprenta que fundó Pastor Acea, que falleció en 2009), el niño boxeador en la portada con cara fiera, esos primeros títulos de tapa que se convirtieron en el dominio de nuestro jedi Hernán Carrera, la trabajadora de esos mismos talleres ojeando uno de los ejemplares recién empacados.

Celebramos el nacimiento con una fiesta, como correspondía. El siete de marzo soltamos al muchacho a la calle, a un mercado que no conocíamos bien pero en el que intentábamos hacerle un espacio. Lo soltamos en un mundo editorial en el que las revistas tienen una porción muy pequeña en la torta publicitaria, tomada por las publicaciones llamadas “aspiracionales”, que reflejan algo que sus lectores quieren llegar a ser —bellos, dueños de ese reloj o de ese carro, de ese rostro perfecto y ese cuerpos sin marcas—. Lanzamos Marcapasos en un momento en el que  nacieron varias revistas con la buena intención de publicar historias profundizadas, bien tratadas y escritas.

Lo soltamos bien vestidito, empeñadas en un traje original y conceptual, a los kioscos en los que las portadas con esos cuerpos sin marcas y medio desnudos se venden como pan recién horneado.

A eso apuestan más los anunciantes y lo entendimos tras las primeras caídas del carricito, cuando aprendía a caminar sin andadera. Entonces en los últimos cuatro números decidimos ser más audaces en la tapa, despelotarnos nosotras, hacer un casting con modelos que nunca se hubieran hecho ni media cirugía estética, destacar las caras de personajes muy famosos, siempre con el sesgo cada vez más claro de Marcapasos. Hubo un aumento en las ventas; la fórmula de la poca ropa más el título pegador dio mejores resultados.

Lo soltamos también en un mercado altamente polarizado por la agenda política. Eso lo sabíamos mejor y lo preparamos bien. Nos interesaba contar en Marcapasos todo lo que los medios grandes, presas de esa polarización, estaban dejando de contar. Gente corriente, real, con vidas extraordinarias, con hazañas que había que narrar. El lado menos célebre de los más célebres. El ángulo menos explotado del tema que resonó en la prensa. También aquí teníamos que dar algunas explicaciones, a esos potenciales compradores que pasaban delante de nuestro stand en cuanta feria logramos participar, al locutor de altísimo rating en la radio: no, para nada, esto no es ficción, estas son historias de verdad con gente de verdad, que vive en este mismo país. Entiéndase bien: la gente corriente, que no dice un discurso hecho todos los días frente a un grabador o una cámara, puede ser también protagonista.

Así que tuvimos un parto sin dolor y una difícil primera etapa de la crianza. ¡Pero cómo queremos a este muchacho! Nosotras y quienes nos acompañan siempre. Cada dos meses con una nueva edición, hacer esta revista fue un acto de fe, un ejercicio de devoción por el buen trabajo en equipo y por el oficio.

También fuimos ganando lectores fieles, poco a poco, seguidores a quienes les gusta detenerse en el periodismo riguroso y bien escrito, acompañado con un diseño audaz e imágenes poderosas. Esos lectores existen, sí señor, y ellos también nos ayudaron a seguir.

Marcapasos es una publicación independiente, prácticamente autofinanciada. Este espacio se queda muy pequeño para agradecer a los muchos padrinos que tiene, porque la gratitud es infinita. El apoyo de cada uno, desde sus lugares, ha sido invaluable.

Nos vimos obligadas a dejar de imprimir en noviembre de 2008 por motivos financieros que derivaron de la primera incursión en ese mercado. Pero entendimos que la pausa era parte de la propia evolución. Dejamos de salir durante un año y, ahora que Marcapasos cumple tres, regresamos con nuestro nuevo formato.

Marcapasos es ahora una revista digital, a tono con estos tiempos. Experimenta con un nuevo lenguaje, se abre a las insondables oportunidades de la world wide web, quiere beber de sus valiosísimos recursos, aprovechando el reconocimiento que hemos logrado como la primera revista de crónicas venezolana.

Volvemos en una nueva plataforma, pero con el mismo gusto por las historias, las vivencias, de personas reales. Nada de ficción. Historias que laten.

Regresamos también con una primera antología de nuestros textos: un libro. Se habla venezolano. Doce historias que laten con Marcapasos es una recopilación, co-editada con Puntocero, en que la que recogemos una parte de nuestras mejores crónicas, publicadas durante esos dos años, que juntas dibujan un retrato marcapasiano de la venezolanidad. Se habla venezolano...está a la venta con éxito en las librerías venezolanas.

Liza López V. (directora general/editora)

Sandra Lafuente P. (directora editorial)

Victoria Araujo (directora de arte)

Contáctanos: revistamarcapasos@gmail.com